lunes, 23 de marzo de 2009

Estrenando decena...

Cuando eres pequeña escuchas como, a veces entre bromas, los adultos se quejan del paso de los años. No lo entiendes, no lo ves como algo malo “¿de qué se quejan?”piensas, “son mayores, pueden hacer lo que quieran. Ojalá lo fuese yo también”. A medida que cumples años, y eres tú la que ves lo deprisa que pasa el tiempo, te vas poniendo en su lugar. Ahora lo comprendes. Veinte años ya, dos décadas. Incluso viéndolo escrito sigue pareciendo raro. ¿Dónde están mis 17, 18...? Desde ahí parece que en lugar de años hubiesen pasado tan sólo días. “De ahora en adelante vuelan”, dicen.

No es algo por lo que haya que lamentarse, sino todo lo contrario. La alegría es cumplirlos y poder celebrar un año más con la gente que te rodea. Ver lo que has conseguido hasta entonces y lo que te gustaría lograr. Las malas experiencias y las buenas, de todas se aprende. Mayor responsabilidad, eso es verdad, pero aun te puedes permitir el lujo de más libertad si no hay nada que te ate. Es bueno plantearse estas cosas y hacer un repaso de tu vida, pero tampoco en exceso. Sin amargarse ni mirar atrás demasiado.

Aunque sea un tópico, el “carpe diem” de toda la vida es el que más aciertos da. Para arrepentirse por algo hecho siempre hay tiempo, pero para que vuelva a existir otra oportunidad quizá no tanto.

sábado, 10 de enero de 2009

La nieve decora la capital

No podía ser de otra manera. Después de las navidades, y del frío que ha hecho en la ciudad, ¡ayer por fin nevó! Un gran acontecimiento teniendo en cuenta lo poco acostumbrados que estamos los madrileños a que esto ocurra. La última vez que pasó fue hace tres años, y no es que fuera gran cosa. Normalmente no llega a una cantidad suficiente como para poder disfrutar del paisaje. Ayer tuvimos suerte.

En esta ocasión si íbamos a poder aprovechar.

Los que acudimos al trabajo o a la universidad en transporte público no notamos mucho el problema, pero los que utilizan vehículo propio si se vieron afectados por la nieve, que impedía que la circulación avanzase y, en muchos casos, retrasaba de manera notable a los ciudadanos que se desplazaban por carretera.

Autobuses que no realizaban su recorrido, aviones que no salían, carreteras cortadas... esa fue la parte negativa de la jornada.

Incluso en los centros de estudio se echó el cierre.

Estudiantes que se encontraban en la biblioteca, tuvieron que marcharse de allí debido al cierre imprevisible de las instalaciones de los campus. Los universitarios que cursan sus estudios en el turno de tarde no tuvieron clase.

Este era el paisaje que vimos los estudiantes de la universidad de Fuenlabrada.

A primera hora no se apreciaba mucho movimiento por la zona, todo estaba tranquilo, puesto que las clases funcionaban más o menos con normalidad. Pero a medida que avanzaba la mañana fueron más los estudiantes que pudieron disfrutar de la nieve, debido al cierre del campus.

Muñecos de nieve de todos los tamaños y modelos, guerras de bolas por donde quiera que pasases... ¡cómo niños! Había que aprovechar, ¡un panorama así no se encuentra aquí todos los días!

Incluso si aún no habías conseguido ver a una de las famosas liebres que circulan por el campus, este era el día apropiado. Entre tanto blanco, de vez en cuando se veía un animalito marrón que se dirigía corriendo de un lado para otro.


Pero a pesar del frío y las bajas temperaturas que caracterizan a Fuenlabrada, -al menos en la universidad-, no fue el único sitio que vio teñido de blanco sus extensiones.

Y es que aunque toda la capital – y otros muchos lugares de España- apareció nevada, una de las zonas que más se ‘inundó’ de nieve fue sin duda el Corredor del Henares. Como se puede comprobar en las fotos, la espesura que llegó a tener en zonas como ésta, San Fernando de Henares, era muy abundante.

El paisaje que se encontraba allí era muy diferente al que se acostumbra a ver. Los copos siguieron cayendo, aunque no siempre con fuerte intensidad, hasta la noche. Lo suficiente para que la nieve se mantuviese.

Los vecinos de la zona pueden estar contentos. Después del día de ayer, hoy aún quedan restos de nieve congelados, que se resisten a marchar. Aunque el sol ha salido y la nieve poco a poco se va derritiendo, todavía puede verse un paisaje nevado, que no se sabe con certeza lo que se mantendrá.

Pero sino, nos conformarnos con las imágenes que nos recuerdan lo que ayer vivimos. Sólo nos queda desear que no tengamos que esperar tanto para la próxima nevada.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Madrid tiene muchos rincones por descubrir

Soy madrileña, no vivo en la capital sino en una localidad muy cercana. Aunque claro, eso depende del medio que utilices para desplazarte al centro: si es en coche no más de veinte minutos o media hora, si vas en transporte público prepara una hora larga… El caso es que viviendo en Madrid, ya sea cerca o no, hay sitios que desconozco. Mi ejemplo es el Templo de Debod, del que por supuesto había oído hablar, pero sólo lo había visto en fotos.

Hace unas semanas, aprovechando el buen tiempo que hacía para este invierno – sol y no mucho frío-, fui con mi familia a pasar un día tranquilo paseando por Madrid. Me encanta, tienes muchísimos sitios para pasear y ver lo bonito que es todo. Nos dirigimos hacia la zona de Balcón de Rosales donde estuvimos paseando, y finalmente fuimos hacia el Templo de Debod.


No éramos las únicas que pensamos en el buen día que hacía para ir a visitar el lugar, así lo demostraban la gran cantidad de personas que se habían acercado hasta allí.

Niños pequeños corriendo, parejas, personas tumbadas en el césped… personas de todas las edades y procedencias.

Parece una tontería pero cuando te paras a pensar en los sitios tan bonitos que tenemos en Madrid y lo poco que los disfrutamos... Y no somos pocos los que no conocemos sitios tan característicos de la ciudad, siendo habitantes de la misma. Te sorprenderías si preguntas a personas cercanas a ti, seguro que también hay lugares que ellos no conocen.

Aunque creo que tenemos tiempo para verlo todo. Hay muchos sitios, Madrid es muy grande, y poco a poco vamos dándonos cuenta. Siempre nos quedará algo por descubrir. Por mucho que andemos y demos paseos por miles de sitios, siempre nos toparemos con algún rincón desconocido. Lo que tenemos que hacer es acercarnos y pasear por sus calles y parques, el resto está servido. Madrid... es mucho Madrid.